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18 septiembre, 2011

Acecho

Pienso en la muerte,
cuando voy de pie sosteniendo mi peso
mientras hago equilibrio dentro de una máquina oxidada,
de latas renegridas y punzantes.

Mis manos no son las únicas que están sudadas,
brazos, cuellos, camisas pegadas al torso,
un rastro salino en la piel del otro.
Los cuerpos exhalan olores a sarro,
los tubos si no de pvc también.

Pienso en la muerte,
si alguien se vuelve a mí con insistente mirada...
sostengo mi bolso o mi bolso me sostiene a mí...

La muerte es filosa, caliente,
tiene marcas de sol y polvo,
es honda.

Se restriega en mi piel,
absoluta, descarada. Me advierte.

Managua, Nicaragua. Viernes, 12 de agosto, 2011.

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