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26 febrero, 2013

Después de las 4:50 p.m.


Suena mi alarma como todos los días a las 4:50 p.m.
                   -
A esta hora los sonidos cambian de color,
algunos suenan al morado que se desliza sobre los techos,
las copas de los árboles.
Otros sonidos en cambio destilan la oscura
advertencia de un tiempo estructurado
que nos obliga a suspirar y avanzar.

Un día más que se debate lentamente entre los sonidos 
brillantes con olor a ropa de cama,
a besos que languidecen en una almohada,
a músculos que se estiran y contraen.
Las horas finales de la tarde se miran entre sí,
mientras yo escribo y vos lees.
Managua - Ocaso de la Galería de Chiaramar en Flickr

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