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16 enero, 2016

Mi profesión no es otra que la de escritora - Infancia

Mi primer poema fue un inocente acróstico para el día del libro, tendría unos 10 años. "Loable el libro" iniciaba... Mi profesora me escogió para que recitara en el acto de celebración ante mis compas de clase y el resto de la escuela. Estando ahí de pie ante tanta gente, un frío recorrío mi cuerpo delgado y pequeñito. De los nervios, el poema desapareció de mi mente y la profe me lo pasó escrito para que leyera. Escribir esos versos me hicieron sentir invencible, hablar en público siempre fue un poco más difícil.

Versos pocos, de una ebullición de palabras, cuestionadoras de mis realidades paralelas, mis dos mundos: familiar y de mis amigas. Mundos tan diferentes, uno de soledades inexplicables, otro de aventura y complicidades. En medio de estos dos escenarios, imágenes exteriores entre lo absolutamente nuevo y lo irreparablemente lastimado, ahí en medio estaba ese cosmos donde me encontraba con mi Yo.

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